El PER (Price Earnings Ratio), el valor de la acción y las expectativas de beneficio

El análisis fundamental es mucho más que un ratio pero si hay uno, de los que utiliza, que tenga capacidad de sintetizar situaciones del valor y el rendimiento de las acciones ese es el PER.
El PER (Price Earnings Ratio) o ratio del precio-beneficio de una acción es el resultado de dividir la cotización de una acción por el beneficio neto. Es, por tanto, una relación que indica el número de veces que el beneficio neto está contenido en el precio de la acción. Dicho de otra forma, el número de años que tardaría en recuperarse vía beneficios la inversión realizada al adquirir la acción en el caso de mantenerse en el tiempo.
PER (Price Earnings Ratio) = Precio de la acción / Beneficio neto por acción
La capacidad de síntesis del ratio es perfecta. El problema está en el periodo al que se refieren los datos. Por el lado del numerador no hay ninguna reserva ni inconveniente porque la cotización es pública y al instante. Sin embargo, por el lado del denominador, el beneficio neto o bien es pasado o tiene que ser estimado. En el primer caso, el dato “último o pasado” puede ser una excelente referencia pero las circunstancias pueden haber cambiado y, en el segundo caso, las estimaciones también pueden ser excelentes pero igualmente equivocadas, eso nadie lo puede asegurar. Aún con esas reservas sobre el parámetro del beneficio “pasado o estimado” es una referencia que por su capacidad de síntesis suele ser muy apropiada para la toma de decisiones de inversión y/o especulación, cuando se quiere tener en cuenta los criterios del análisis fundamental.
En línea con lo anterior, el valor de las acciones se obtiene multiplicando el beneficio por acción esperado por el PER de la acción:
Precio de la acción = PER x beneficio neto por acción
Esta igualdad puede explicar a algunos los vaivenes de las acciones tras la publicación de resultados que realizan las empresas cotizadas en bolsa. En el valor de las acciones una parte esencial es la expectativa de beneficios que va a tener. Si esta expectativa se confirma, no tendría que alterarse el valor de la acción pero si no es como se esperaba, inmediatamente el mercado lo corrige.
Veámoslo con números. Si el PER de una empresa es 10 porque se espera que el beneficio por acción para los próximos años sea 1€, el precio de la acción debería ser de 10€ (10 x 1 = 10). Si el beneficio por acción cambia a 1,2 el valor de la acción pasará a 12€ (10 x 1,2) pero si cae a tener un beneficio por acción de 0,8, pasará la acción a tener un valor en el mercado de 8 € (10 x 0,8). El valor de la acción es directamente proporcional a la esperanza de beneficio de la empresa. Caídas en las expectativas de beneficios van a implicar caídas en el valor de la acción y, a la inversa, mejoras en el resultado implican mayor valor de las acciones. Aún con la simplicidad de estos números nunca se olvide que el mercado es dinámico y corrige sobre la marcha.
El análisis del PER suele estar muy ligado al PER de las empresas del mismo sector y, más aún, con su subsector o con las empresas de las mismas características y con los índices de rentabilidad que proporciona esa actividad.
Se dice que el PER de una determinada acción es el inverso de la rentabilidad financiera:
Rentabilidad = Beneficio neto por acción/Precio de la acción
y sabiendo que:
PER = Precio de la acción / beneficio neto acción
se puede decir que:
PER= 1 / rentabilidad
Es decir, el PER es el inverso de la rentabilidad. Pero además el PER proporciona más referencias válidas para la adopción de decisiones bursátiles. Supóngase que el tipo de interés sin riesgo es del 5 por 100. La rentabilidad míni­ma que debería exigir a una acción atendiendo a esa referencia será el 5 por 100 (0,05 en tantos por uno), que corresponde a una acción con PER de 20. Recuérdese que el PER es el inverso a la rentabilidad (1/0,05 = 20). PER superiores implicaría rentabilidades inferiores a las que se obtiene sin riesgo. Por tanto, el tipo de interés del mercado también va a influir en el valor de la acción.
El análisis del PER también esta influenciado por el crecimiento esperado de los beneficios futuros. A mayores beneficios futuros mayor valor de las acciones. Existe una relación al respecto que dimensiona el PER máximo adecuado de una acción en función de la tasa de crecimiento de los beneficios (g) y la rentabilidad que se exige a la acción (K) , es decir, el interés libre de riesgo más una prima de riesgo. En una primera aproximación, el PER máximo adecuado sería:
PER= 1/(k -g)
Como se ha expuesto, el PER es una simple relación entre el precio de la acción en el mercado y el beneficio neto pero lógicamente existen muchas variables que afectan a cada uno de los lados. Cada uno de ellos a su vez, concentra todas esas variables, de ahí la calidad de esa relación.
Tal como se ha visto, el tipo de interes del mercado va a afectar a la rentabilidad que se le exija a las acciones y , además, según el nivel de riesgo de las acciones así se le exigirá una prima mayor o menor. Por ejemplo, estaré dispuesto a entrar en Telefónica a un determinado PER exigiéndole una prima de riesgo inferior a Colonial, ya que esta empresa a mi entender tiene un mayor nivel de riesgo. A mayor nivel de riesgo mayor será la prima que se le exija a las acciones y, en consecuencia, menor será el valor de la acción que estaremos dispuestos a pagar y menor será el PER. Empresas con más riesgo, obligan a menores PER.
El que se reparta o no dividendos, como es lógico, tambien afecta al PER pero sobre todo la rentabilidad o expectativas de beneficios que tenga la empresa.
El empleo del PER que se da en el mercado es tomarlo como indicador para detectar acciones que puedieran estar minusvaloradas o supervaloradas con el fin de aprovechar oportunidades de inversión o, en caso contrario, descartar invertir en una acción con alto PER.
Está más o menos consensuado que en circunstancias normales, un PER 15 es un indicador normal. Pero el mercado cambia y eso de lo normal también se tiene que ir ajustando. Un PER de 15 equivaldría a una rentabilidad del 6,7% aproximadamente. Como ya se ha indicado, pedir una rentabilidad del 6,7% es muy diferente en su valoración dependiendo a qué acción se le pida, tan sólo atendiendo al riesgo que implica esa acción. La situación de la economía y del mercado en su conjunto también lo condiciona. Ahora, en mi opinión, el riesgo del mercado llevaría a bajar el nivel del PER recomendable para entrar en una inversión.
Salvando esas matizaciones, a la hora de su aplicación, un PER bajo es una invitación a comprar mientras que un PER alto desaconsejaría entrar comprado en esa acción salvo que existan unas expectativas de beneficios muy superiores a las actuales. Aún con un PER bajo habría que analizar si las perspectivas de la acción son muy negativas y de ahí que haya caído su PER.
Como siempre digo, es una pena que la Economía no sea una ciencia exacta, porque de serlo estaría “tirada” su aplicación. Siempre hay sorpresas y situaciones que se salen de lo normal o probable pero si no hay nada anormal, el PER es un magnífico indicador, especialmente para el medio y largo plazo.
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